Trastornos del Espectro Autista

Características Principales

La población de personas con TEA es muy heterogénea, sin embargo, decimos de todos ellos que presentan el mismo cuadro, porque se manifiestan alteradas las mismas áreas del desarrollo: "deficiencias en la comunicación social”, y “comportamientos restringidos y repetitivos”. Sus efectos pueden ser desde moderados hasta discapacitantes.
Cerca de la mitad de los padres de niños con TEA expresan abiertamente algún tipo de inquietud acerca del neurodesarrollo de sus hijos, cuando estos tienen entre 18 y 24 meses.
Diversos estudios bioquímicos, anatómicos y neurorradiográficos apuntan hacia una alteración del metabolismo energético del cerebro, sin que de momento se conozca su causa.
El DSM-IV, definía el autismo y sus trastornos asociados como “trastornos generalizados del desarrollo” (TGD), donde se encontraban cuatro subtipos: el trastorno autista, el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo infantil, y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado (TGD no especificado). En el DSM-V, estos han sido sustituidos una categoría general bajo el término “trastornos del espectro autista” (TEA), que han sido incluidos dentro de otra más amplia de “trastornos del neurodesarrollo”. En el DSM-V se especifican tres niveles, en función de la gravedad de los síntomas y del nivel de apoyo necesario. Ya que no es una enfermedad, no puede decirse que exista cura para los TEA.
En muchos casos, los síntomas mejoran con el paso de los años y el tratamiento. Algunos llevan una vida normal o casi normal. Hay terapias e intervenciones conductuales que pueden aportar avances substanciales.
El apoyo a las familias y el desarrollo de politicas sociales, educativas y culturales inclusivas, son los elementos clave para garantizar la calidad de vida y el desarrollo autodeterminado de las personas con TEA.