Tratar el TEA

La cantidad de información sobre tratamientos disponibles en los TEA está aumentando exponencialmente en estas últimas décadas, motivo por el cual, para poder procesarla, se hace imprescindible aplicar ciertos filtros de calidad, que se obtienen con base en la evidencia científica.

Ante las primeras sospechas de que tu hijo puede tener TEA, debes acudir al pediatra. Será el quien inicie el protocolo correspondiente para este tipo de trastornos.

El primer paso es la derivación a trabajo social, quien hará un informe y lo remitirá al centro de atención temprana (CAI) correspondiente. Al mismo tiempo, el pediatra nos enviará al neurópediatra, unidad de psiquiatría infantojuvenil (USMI), otorrino (que debe descartar problemas de audición), alergólogo...

En el CAI, un equipo compuesto por médico, trabajador social, logopeda y psicólogo (y en su caso, un fisioterapeuta) realizarán diversas pruebas de diagnóstico al niño y decidirán, junto con los padres, cual será el procedimiento a seguir.

Paralelamente, es aconsejable contactar con la asociación más cercana, que podrá facilitarnos hablar con otros padres y especialistas y nos indicará las alternativas reales y efectivas de la zona.

El trabajador social del CAI también podrá informarnos sobre las distintas ayudas disponibles que se pueden solicitar (prestación por hijo a cargo, ley de dependencia…).

Los tratamientos que se han mostrado eficaces para el autismo, son los basados en el Análisis Aplicado de la Conducta (ABA - Applied Behavioral Analysis). Con cada persona se hace primero un análisis funcional muy minucioso. A continuación, se diseña un currículo de enseñanza. Las técnicas que se aplican son muy detalladas. Los tratamientos, por lo tanto, son individualizados (no hay dos personas con autismo iguales). La edad de comienzo de la intervención es importante. La efectividad es mayor cuanto más pronto comience el niño el tratamiento.

La modalidad de escolarización también es crucial para los niños con TEA. Los equipos de orientación educativa (EOE) ayudarán a las familias a elegir el tipo de enseñanza que mejor se adapte a sus necesidades (centro específico, aula específica, integración con apoyos...), así como en la adaptación curricular que mejore la consecución de objetivos de aprendizaje. No debemos olvidar informarnos sobre qué actividades extraescolares son más adecuadas para nuestros hijos, siendo siempre recomendables aquellas que le ayudan a mejorar sus carencias y desarrollan sus potencialidades.

La saturación no es buena compañera de los niños, debemos intentar combinar el aprendizaje con el ocio, para que la infancia no se convierta en una continua entrada y salida de terapias, sino que permita al pequeño tener sus momentos de esparcimiento y diversión, básicos para el aprendizaje (el refuerzo positivo es la mejor herramienta que existe), y evitando el posible bloqueo que cierre las puertas de la comunicación.

En el ámbito laboral, cada vez son más frecuentes los convenios de colaboración entre entidades públicas (ayuntamientos, consejerías, ...) y privadas (fundaciones, asociaciones, obras sociales...), orientados a facilitar la inserción de las personas con autismo en las empresas. En Europa ya existen numerosos ejemplos de cómo se ha conseguido aprovechar algunas de las habilidades extraordinarias que generalmente presentan las personas con autismo, para el desarrollo de muchas actividades.

Aquí puedes descargarte la "Guía práctica para el tratamiento del TEA", que presenta los elementos comunes que caracterizan a los programas de apoyo más satisfactorios. Estos aspectos se complementarían, según necesidades individuales, con medicamentos, intervenciones conductuales y terapia cognitivoconductual para los problemas psicológicos en personas de nivel de funcionamiento cognitivo alto.

El apoyo a las familias y el desarrollo de la sociedad son elementos clave para la calidad de vida de las personas con TEA.

Descargar guía.